martes, 28 de mayo de 2013

La Comunidad de La Manzana.

Una vez, una persona, de esa que vive en todos los lugares y en ninguno a la vez, me contó una historia. Era una de esas que no dicen lo que quieren decir. Esa persona, que bien podrías ser tú, querido lector,empezó el relato con un brillo de emoción en los ojos y, al acabar la narración en su rostro se podía apreciar el paso de millones de momentos, de millones de recuerdos.
Bien, sin más prólogo que esta breve introducción, os cuento la historia.
Esta historia se desarrolla en un tiempo no muy lejano y tiene lugar en una manzana. La Manzana. Era roja, hermosa e imperecedera. Colgaba de una de las ramas de un árbol junto con otras como ella, sin embargo era esa manzana la que más destacaba. Llamaba la atención por su brillo, su color,...y por sus habitantes. Sí, y es que, en esta manzana vivía una comunidad de gusanos. No os creáis que por eso era más fea, o estaba descompuesta. ¡Qué va! Al contrario. De vez en cuando se veía una pequeña larva que visitaba el exterior por primera vez y cuando esto ocurría, era algo digno de ver.
Bueno, el caso es que todos los gusanos vivían en paz en la cavidad de La Manzana. Era una especie de cueva que habían construido entre todos y cuyo único conducto de salida era un agujero por el que cabía un habitante gordo o dos delgados. En La Manzana cada uno tenía su tarea asignada: unas salían a recoger víveres y otros se quedaban dentro, ocupados limpiando. Cada uno sabía lo que tenía que hacer, y lo hacía. Por eso funcionaba la Comunidad de La Manzana
Todo era prácticamente perfecto hasta que, un día que hacía mucho calor, un gusano horrible y despiadado irrumpió en La Manzana. Entró sin pedir permiso a sus habitantes, rompiendo la entrada a causa de sus dimensiones. Cuando los gusanos le pidieron amablemente que se fuera, él se reía y les pinchaba con una ramita que llevaba atada al cinturón. Y así, en poco tiempo, el gusano feo se hizo con el control de La Manzana. 
Los gusanos se dividieron: los que apoyaban al gusano gordo y los que se oponían a su mandato. El que había tomado el poder fue provocando fugas y huidas. No dejaba que nadie saliera a recoger alimentos. Decía que para algo tenían las paredes de la manzana. Y así, poco a poco, con disputas y enfrentamientos, La Manzana se fue pudriendo y pasó de ser el mejor fruto del árbol a caerse al suelo, medio acabada y en proceso de putrefacción. Y todo a causa de ese gusano que irrumpió en La Manzana.

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